COAG Jaén pide contundencia a Bruselas, ante la decisión de Estados Unidos de mantener unos aranceles injustos al aceite de oliva español, en una lucha que para nada tiene que ver con la industria agroalimentaria.

“Pedimos que se ponga en marcha una respuesta en sectores como el de frutos secos”, asegura el secretario general de COAG Jaén y responsable regional de olivar en COAG-Andalucía, Juan Luis Ávila.

Y añade que “ha llegado el momento de que Bruselas se deje de paños calientes y ponga un paquete de aranceles a los Estados Unidos potente, que le haga replantearse el que se mantengan los aranceles impuestos hasta ahora”. En este sentido, considera que la UE ha tenido hasta ahora “una actitud de complacencia que no nos va a llevar a ningún sitio”.

Desde COAG Jaén se mantenía la esperanza de que con el cambio de gobierno en Estados Unidos y la llegada a la presidencia de Joe Biden se podría producir una “eliminación de unos aranceles que han hecho que este sector haya pagado los platos rotos del sector aeronáutico a nivel de la UE”.

Sin embargo, el Federal Register (el equivalente al BOE estadounidense) ha publicado la decisión de no revisar los aranceles actualmente en vigor, manteniéndose por tanto el 25 % sobre el aceite de oliva envasado y la aceituna verde, hasta próximas revisiones.

Juan Luis Ávila, exige a la Unión Europea y al Gobierno central una defensa más contundente del olivar y del aceite de oliva teniendo en cuenta el peso que tiene en la economía y la sociedad española, ya que los Estados Unidos son un destino prioritario para el aceite de oliva español y puede suponer que haya un cambio de tendencia y una consolidación de los precios.

Los aranceles impuestos al aceite de oliva español han supuesto una piedra más en el camino de un sector inmerso ya en una crisis de precios, de la que no termina de salir, a pesar de la última subida de precios.

Del sector del olivar viven en Andalucía más de 250.000 familias andaluzas, y genera cada año, más de 16 millones de jornales, equivalentes a alrededor de 140.000 puestos de trabajo, sin contar los trabajadores fijos y los autónomos. Un sector que se ha visto amenazado a causa de las subvenciones recibidas por un consorcio aeronáutico con el que nada tiene que ver.